Arsenio Rodríguez: El Padrastro de la Fania

Arsenio Rodríguez: El Padrastro de la Fania

Músicos cubanos en EE.UU. hubo muchos, especialmente antes de la Revolución (1959). Ahí están nombres como los de Benny Moré, Dámaso Pérez Prado, Francisco Raúl Gutiérrez Machito en esa generación de oro del mambo… como también en generaciones posteriores triunfaron La Lupe, Celia Cruz, la Sonora Matancera. Pero hay uno que lo cambió todo: Arsenio Rodríguez, el Ciego Maravilloso, el Rey del Guaguancó, el Mago del Tres…

Si Arsenio recibió un álbum tributo entero de Larry Harlow, con este tema…

Y de Tito Puente…

Y si aún la música popular cubana contemporánea lo sigue recordando…

Hasta el mismísimo Septeto Nacional de Cuba lo recuerda… “Un son montuno cubano / pa’ mi gente en Nueva York / que tenga un poco de Arsenio / Piñeiro y Chapottin”…

Que el Septeto coloque a Arsenio junto a Piñeiro… ¿por algo tuvo que ser, no?

También Arsenio comparte con Piñeiro el triste hecho de haber sido “aprovechado” por la industria discográfica de Nueva York post-embargo a Cuba. ¿Cuántos clasicazos salseros son de Arsenio? Bruca Maniguá, Hacheros pa’ un palo (72 hacheros pa’ un palo), Anabacoa, Fuego en el 23 (¡la Ponceña hasta borra el nombre de Arsenio de la letra!), Lo que dice Justi (¡Wayne Gorbea se coloca a sí mismo donde se cita a Arsenio!), Caminante y Laborí (Johnny Pacheco la llama Laborí), ¿sigo? No hace falta: Daybert Linares de Son y casino tiene la lista. Post-embargo a Cuba a lo sumo Harlow y la Típica 73 citaban la autoría (la Típica 73 citaba a todo el mundo, hasta a Los Van Van).

Pensando en este artículo me dije que una de las trampas en las que no quería caer era en reproducir algo que se pueda encontrar en Wikipedia. Que Arsenio fue prácticamente ciego de nacimiento, que fue un virtuoso del tres cubano, que le dio a la Orquesta Casino de la Playa un empujón, que luego fue sensación en EE.UU en la era del mambo, pero que luego fue cayendo en el olvido musicalmente por vivir en Los Ángeles, lejos de lo que se formaba en Nueva York, y enfermar ya viejo hasta morir en el 70… Todo eso se encuentra en la primera página de la búsqueda en Google.

Y es fácil repetir el cliché: “Arsenio Rodríguez abrió el camino a la ‘salsa’ creando el son montuno y el ‘guaguancó’” sin entender qué significa nada de eso…

Los soneros de los inicios eran rumberos. La rumba y el son siempre estuvieron unidas; la fantasía de que el son “europeo” y la rumba “africana” se unieron para crear algo “nuevo” (¿la “salsa”?) es un mito demasiado recurrente. La realidad es que ya el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro ya componía rumbas-son como Dónde andabas anoche, donde la lírica y también el arreglo es rumbero (pero dentro de la estructura del son). Arsenio quizás fuera de los primeros en llamar esas rumbas-son “guaguancó (son)” pero porque él tendía a favorecer el guaguancó como punto de apoyo sobre los otros palos de la rumba. Musicalmente, Oiga mi guaguancó es una rumba-son: tiene toques rumberos especialmente en el montuno y los coros, habla de rumba, la clave es de rumba… pero es un son… y la misma canción dice que el son tiene “sombra de mi guaguancó”.

Tampoco el son montuno. El término es problemático porque se usó como “son que viene del monte (o sea, especialmente, son oriental)”… es decir, como pura expresión geográfica y no musical. Esto hace que temas que son guajiras o incluso changüís se le llame “son montuno”.  Pero también tiene un significado musical: sones que comienzan directamente o casi directamente por el montuno… es decir, sin “cuerpo” o uno muy corto. Esto ya estaba en el aire cuando Arsenio estaba comenzando su carrera.

La innovación de Arsenio realmente es afianzar una serie de experimentos que ya se estaban dando. Le cierra la forma al son de conjunto, con muchos metales y con el piano como bajo continuo. El llamado mambo o diablo como descarga de metales en el montuno sí que es más cosa suya. No es que no hubiera agrupaciones de percusión con metales y piano que tocaran son: al fin y al cabo, las big bands, cuando tocaban son, lo rearreglaban de esa manera. Sin embargo, decidir “Este va a ser el formato de mi son”, eso sí que fue cosa de Arsenio.

Y así la Casino de la Playa y su escisión, el Conjunto de Roberto Faz, se dieron cuenta en Cuba de que Arsenio tenía razón. Os dejo aquí uno de mis sones montunos favoritos, para mí simplemente perfecto:

(Ah, y versión timbera aquí de la Charanga Habanera, para que veáis cómo la línea genealógica es directa)

La flexibilidad del conjunto es muy grande porque es un intermedio practiquísimo. Es más nutrido que el septeto tradicional de son cubano y es más pequeño que una orquesta entera (combo o gran combo…. de dónde creéis que salen ciertos nombres…) y puede conseguir un sonido perfectamente espectacular, especialmente en estudio. La grabación en estudio se estaba volviendo cada vez más práctica y factible hacia los años 40… Las cosas estaban cambiando.

La charanga cubana es un subformato de conjunto al final. En el artículo anterior expliqué cómo y por qué Pacheco se agarra de la charanga para abrirse camino y da pie a que la Fania beba de todo lo cubano tradicional. Sin embargo, la jugada después de aprovechar la charanga tradicional estuvo en adoptar el conjunto a la Arsenio y aprovechar a la cantidad enorme de pianistas que había en NY: desde Eddie Palmieri a Harlow mismo, pasando por Pappo Lucca o Javier Vázquez o Richie Ray o Alfredito Linares o etc… El son a la manera de Arsenio venía como anillo al dedo a la camada de músicos medio jazzeros que venía detrás de los mamberos. La Fania y la generación de la nueva música afrocubana de NY adoptaron como padrastro a Arsenio. Eso salvo cuando Pacheco quiso robarle el título de Rey del Guaguancó en cierto tema…

Explicar la discografía de Arsenio necesitaría muchas páginas. Prefiero ni entrar en ella la verdad… porque está ahí, fácil de encontrar, y acabaríamos haciendo solo una lista sin fin de temas que pueden ser interesantes, pero… sería una lista, al final.

Lo importante es el legado de Arsenio. Arsenio, imagino que sabiendo sus limitaciones por su discapacidad, se rodeó en los 40 y 50 de un dream team: “Chocolate” Armenteros y Chapottin en vientos (Chapottin heredó el Conjunto luego: el Conjunto Chapottin es el Conjunto de Arsenio), el mágico Lilí Martínez en el piano, Miguelito Cuní y Miguelito Valdés en voces en distintas etapas… Tito Rodríguez tocó un tiempo en su orquesta… Hablamos de una época en que todo era una constelación de enormes músicos cubanos que copaban todo: Benny, Arcaño (que apadrinaba a los hermanos López, Orestes e Israel “Cachao”)… y, por supuesto, el Septeto Nacional que seguía en su camino. Rodeado de esos talentos y azuzado por la “competencia”… simplemente, wow…

Y lo que vino después le debe mucho. ¡Seguiremos tirando del hilo!

Y yo, personalmente, le debo mucho a Cristian Mauricio Vera las aclaraciones y datos que me ha facilitado para este artículo, algunos de la musicóloga cubana María Teresa Linares. Credit where is due! Nada se hace a solas.

Foto: Arsenio Rodríguez (Havana Times en Español)

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