¿Bachata? Sensual

¿Bachata? Sensual

“Dicen que la distancia es el olvido”, dice El son de la madrugada, pero se está comprobando que eso no es cierto. A día de hoy seguimos confinados. Mis becarios, a salvo, ¡y hasta nos estamos hablando casi todos los días! Vaya cosas. Y pensar que cuando me obligaron a crear un programa de becas no los aguantaba.

En estos días de clases por videoconferencia en los que lo que están dominando son los pasitos de salsa, porque las clases de pareja… bueno, está complicado para mucha gente hacerlas mientras no inventemos hologramas (pero estamos en ello). Justamente por eso, es evidente que haya menos clases en línea de bachata, especialmente de bachata sensual. Sí, hay mucho paso libre en la bachata europea, pero quien haya bailado en algún local dominicano con dominicanos sabe que la bachata para ellos es un baile totalmente de pareja.

Y eso abre la pregunta… ¿Cuánto hay de bachata en la bachata sensual? Porque que en Dominicana los bailadores bailan la bachata de una manera que no tiene nada que ver con la que se ve en Europa. Compárese esto…

Con esto…

Ni siquiera la música es lo mismo. Es como comparar rock con sardanas.

Lo diré rápido, sin rodeos: la bachata sensual no tiene casi nada de bachata y el discurso de que es una “evolución” no tiene ni pies ni cabeza porque no hay hilo conductor entre la bachata de República Dominicana y lo que se llama “bachata” en el circuito SBK. Una evolución consiste en una sucesión de cambios de estados que hacen un recorrido ininterrumpido observable como, por ejemplo, existe desde el swing hasta el rock’n’roll pasando por el charleston, el balboa y el lindy hop. Aquí, ni si buscáramos vídeos de Korke y Judith de hace unos cuantos años vemos nada que tenga mucho que ver con lo que se baila en la isla.

Entonces, ¿se cierra aquí el asunto, hay que perseguir con antorchas a los que profesores de “bachata sensual”, encerrar en prisión a quienes osen defenderla e implantar campos de reeducación donde internar a aquellos que solo han aprendido ese estilo de baile y no la bachata que se baila en Dominicana? No, ese no es el punto.

La bachata sensual es un movimiento artístico de ruptura. Es totalmente deliberado y, por eso, los seguidores del estilo hablan de que existe una “bachata tradicional”. En República Dominicana la supuestamente “tradicional” es lo totalmente vigente, es un baile que se aprende en las familias y que, normalmente, lo bailan el primo con la suegra, la hermana con el padre, el abuelo con la abuela y el niño de la vecina con la prima cuando no hay mucho que hacer una tarde o una noche de calor mientras el resto de la familia o del círculo social juega al dominó o se toma una copita. En esto tiene exactamente la misma función social que mantiene el casino en Cuba, excepto por el hecho de que el casino ha tenido también recorrido como baile de salón. Bajo “bachata tradicional” un dominicano de a pie entiende, como mucho, música de los inicios de la bachata-bolero de burdel de carretera, cuando todavía dominaba el merengue y aún vivía el dictador Trujillo.

Dicho esto, ¿qué tiene la sensual de bachata? Porque… por algo le pusieron “bachata”, ¿no? Una teoría muy extendida entre los salseros más radicales es que no tiene nada de bachata y que el nombre solo responde a querer vender por medio de la asociación de un baile con el nombre de un género genuinamente caribeño. Yo esa clase de simplificaciones, por costumbre, nunca las doy por buenas: al final no dejan de ser argumentos ad hominem disfrazados. Para denigrar el trabajo de la gente ya tenemos suficiente con las redes sociales.

Es verdad que la estructura de la bachata sensual no tiene nada que ver con la de la bachata de República Dominicana. Aun así, en los últimos años es fácil ver que los referentes de la bachata sensual han ido incorporando pasos e ideas de la bachata dominicana. Si esto lo hicieron para acallar las críticas o por convicción, eso es algo que tendríamos que preguntárselo a ellos. Sin embargo, lo que creo es esa incorporación de elementos dominicanos no es relevante para la discusión de si la bachata sensual es o no bachata o cuánto tiene de ello.
Los que me seguís desde hace tiempo os habréis dado cuenta de que mi sistema teórico se centra normalmente en la música. Aquí es igual.

La bachata sensual no existiría si no hubiese existido la llamada Bachata NY. Hablamos de Aventura (¿Nos olvidamos de que después del primer disco Generation next (2000), el segundo de ellos se llama We broke the rules (2002)?), la carrera solista de Romeo Santos y la continuación por artistas como Prince Royce. En primer lugar, se suele olvidar que casi todos los integrantes de Aventura son nacidos en El Bronx, Nueva York, aunque de familias de origen dominicano. Esto es absolutamente fundamental, porque a principios del nuevo mileno, mientras el sonido de un Frank Reyes dominaba en Santo Domingo, lo que sonaba en el Top Latinos era una bachata electrónica cantada en Spanglish con mucha influencia, primero, del hip-hop y, luego, del pop latino en general. El matrimonio con el nuevo dancehall-pop de los últimos años ha servido además como puerta de entrada para seguir ajustando una bachata con un sonido muchísimo más urbano. Pero había un antecedente musical de una bachata más mélodica…

El antecedente es Juan Luis Guerra: Bachata Rosa (1990)

La ideología musical de Guerra es totalmente diferente a la de los latinos de NY, en primer lugar, porque Guerra nació en República Dominicana y emigró a NY emulando a los salseros puertorriqueños que emigraban para buscar mejor suerte allá. Además, para cuando publicaba en 1990 Bachata Rosa su carrera ya estaba cimentada en el merengue y, en menor medida, algo de salsa. Guerra es el primero que busca una forma más melódica de la música caribeña, distanciados de las composiciones típicas del Caribe, donde prima lo rítmico, especialmente en los géneros de origen rural como es el caso de la bachata. Por eso Juan Luis Guerra consiguió crear bachatas que, sin dejar de ser bachatas, se acercaban más a la balada romántica que a otra cosa o que, en el último disco, se atreviera a hacer una bachata en escala de blues.

No estamos aquí para hablar de música, lo sé, sino de baile. La bachata entra al mercado europeo gracias a nombres como Guerra y Romeo Santos, no Antony Santos o Zacarías Ferreira, que solo los escuchan los inmigrantes dominicanos o, a lo sumo, el resto de los latinoamericanos. Como pasó con la salsa, fueron los músicos asentados en NY y que bebían de la cultura de la Ciudad los que pudieron comercializar mucho mejor la música que aquellos asentados en Santo Domingo. El oído europeo es melódico (y por eso os cuesta tanto el contratiempo…): esa bachata urbana sí podía conectar con el público de europeo.

La bachata sensual no se parece a la bachata dominicana porque baila con la melodía de una variación urbana-pop de un género. Es bailar “bachata” poniendo como referencia algo, la melodía, que un caribeño jamás usaría como tal (tampoco en salsa, pero esa es otra historia para otro día). Si encima la melodía, por la intersección con el pop latino, se vuelve cada vez más electrónica y efectista, el baile tenderá a desarrollar estrategias para adaptarse a ello: de ahí que tomara del zouk urbano tantísimos elementos para el tronco superior.
Ahora bien, un dominicano de a pie (no uno que esté en el circuito del baile social) no reconoce la bachata sensual como bachata… del mismo modo que un cubano de a pie no reconoce el LA como una forma de bailar música del complejo del son cubano (nombre largo, pero científico, de la “salsa”)… Eso es imposible de salvar y, desde el punto de vista cultural, tienen razón.

En general, cuando estudiamos (y quien lee este blog es porque quiere estudiar) no hay que quedarse con las respuestas fáciles. La bachata sensual, de acuerdo, no es bachata culturalmente hablando, aunque haya incorporado elementos. Otra cosa es que, por otro lado, sea una forma de bailar con un criterio europeo un nuevo desarrollo del género musical. 

Y dejo esto aquí. Sí, con este final tan anticlimáctico. Estoy notando que durante estos días de cuarentena me dedico a escribir más largo porque no tengo interrupciones de mis malditos queridos becarios ni tentaciones de ir al bar de la esquina. Esto me está haciendo peligrosamente productivo… maldición…

Doc out

Foto: Baile social (Créditos: Eugenio M. Vigo, @eugenio.m.vigo)

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