¿Es el baile de exhibición un virus para el baile social?

¿Es el baile de exhibición un virus para el baile social?

De vez en cuando pasan cosas un poco desagradables. Cuando llegó la notificación judicial a mi despacho tuve ganas de comprar el primer billete de avión a cualquier parte y desaparecer. Resulta que uno de mis becarios tuvo la desfachatez de denunciarme por explotación laboral. Estas generaciones jóvenes no tienen idea. ¿Cómo creen estos jóvenes que uno llega adonde he llegado yo? ¡Yo también estuve trabajando horas, horas y horas ad honorem cuando era un simple licenciado!

En fin, aquel día, en vez de subirme a un avión, decidí que, como era fin de semana, iba a ahogar mis penas en música y baile en un social y olvidarme de todo. Ya vendría el lunes y, con él, alguna solución creativa al problema. Así que me instalé en la barra con un trago y me puse a mirar sin observar nada realmente, bailando de vez en cuando alguna canción, saludando a conocidos y, simplemente, “estando” ahí. Nada fuera de lo común, sinceramente.

De repente, escucho a mi lado, en la barra, el siguiente comentario:

-En esta sala el postureo es total.
-Ya, esos se creen que están haciendo un show o algo -escuché que le contestaban.

Sentí la tentación de acercarme al grupito que estaba comentando esto. Eran como cinco o seis amigos que, imaginé, serían todos parte de una clase de baile. No me acerqué; preferí, simplemente, observar la pista y llegar a mis conclusiones.

Sin embargo, para poder hacer un análisis de cualquier clase… lo científico era definir de qué estamos hablando. Ah, ¡mi humor mejoró rápidamente ante la posibilidad de hacer avanzar la ciencia danzaria! (aunque fuera con un ron cola en la mano) ¿A qué llamamos “postureo”? ¿Cuál es el problema de que en el baile social haya elementos de show o, incluso de competición? ¿Cómo afecta? ¿Cuáles son sus causas? Mi cerebro estaba ya en marcha.

En primer lugar, es obligatorio decir que Barcelona es una ciudad en la que hemos tenido, afortunadamente, una profusa producción de compañías de baile de todos los estilos y grupos o bailarines dedicados a la competición. Es obligado mencionar a Adrián y Anita y la contribución que hicieron desde el escenario (tanto en competición como en espectáculo) para poner nuestra ciudad en el mapa salsero internacional. Ahora bien, si hablamos de shows en el estilo Los Ángeles, Salsa del Barrio (y su antecedente inmediato, los BCN Salsa Dancers) puso la piedra angular desde la que se construyó la salsa “artística” en esta ciudad.

En el ámbito cubano, dos nombres de compañías: Calle Real de Jorge Camagüey y Tim Manana de Cristian Mauricio Vera. La primera fue el germen de casi todo lo que surgió más tarde en torno a la timba cubana como idea danzaria. La segunda consiguió resultados absolutamente increíbles en rueda de casino a nivel internacional y ha sido y sigue siendo una cantera de bailarines de primer nivel.

Barcelona es y ha sido siempre una ciudad en la que ha tenido mucha fuerza el baile de exhibición; es decir, todo aquello que sea bailar para un público: competiciones, espectáculos, etc. Por tanto, es absolutamente imposible que el baile social no se vea influido por ello: y está bien que así sea. ¿Para qué nutrir talento si luego vamos a ponerle barreras?

Me pedí un segundo ron con cola. En pista veía algunas parejas que ejecutaban figuras de complejidad importante. Me recordaron a un estudio que hicimos en el Laboratorio hace muchos años, habíamos descubierto que existe una opinión de que los bailadores avanzados son los que más “postureo” hacen justamente por hacer en pista cosas complejas (¡incluso acrobacias!), que muchas veces proceden del mundo del baile de exhibición. Lo que estaba viendo en ese momento podía parecer puro “show”, pero había conexión entre ella y él… a diferencia de lo que es cierto que se puede ver a menudo.

A la bachata moderna y sensual se la ha acusado de ser solo exhibición. Es cierto que en social es un estilo que ha bebido de muchísimas técnicas de escenario: cambrés, acrobacias, ondas, etc., que son técnicas que requieren un entrenamiento de escenario. Ejecutarlas de forma incorrecta o con una persona que no tiene ese entrenamiento conlleva un riesgo grande de provocar lesiones o accidentes en pista. Aunque procedan de la exhibición, no es el qué, sino el cómo, dónde y con quién lo que lo cambia todo.

La distinción entre baile social y baile de exhibición no está en la complejidad o en la espectacularidad, sino en detalles como, por ejemplo, marcar un cross-body lead (un “dile que no”, para nuestros bailadores de cubano) sincopando y mirando a un público imaginario en vez de a la pareja. ¡Eso sí que es una mala influencia del baile de exhibición en el baile social porque destroza toda la química y toda la comunicación entre los bailadores! Y estamos hablando de un movimiento trivial, no de un 70 complicado con doble espiral (¡si se hace con consciencia de la pareja, es totalmente social!).

Sin darme cuenta, me había tomado ya mi copa al alcanzar esa conclusión. Sonaba una bachata de esas que no me gustan. La cabeza empezaba a pesarme. Sentí una mano que me cogía del brazo, un rostro de mujer que me decía de bailar y yo, simplemente, me dejé llevar a la pista. Creo que alguien comentó algo de “Qué raro, el Doc bailando bachata… algo le pasa”.

Y sí, algo me pasaba: que empezaba a sentir que quizás tenía que aflojar un poco la presión a mis becarios.

Doc out

Foto: «El Golpe» DanceLab Company en La Dansa És Vida 2020, organizado por Magic Line Sant Joan de Déu y EYAN Dance Company (Créditos foto: Jimmy Malmsten, @captured.by.jsm)

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