“Oye cómo va” del chachachá al rock

“Oye cómo va” del chachachá al rock

El final de los 60 y principios de los 70 son, para mí, mi época musical favorita. Quizás porque la mamé en casa porque mis padres la vivieron tal cual, en vivo y en directo, yo me crié escuchando la última fase de The Beatles, me la pasé años inmersa en el exotismo fantástico y alienígena de Yes (mirando embobada las carátulas pintadas por Roger Dean), creo que me sé el álbum The Houses of Holy de Led Zeppelin de principio a fin, vibraba con Jethro Tull y llegué a verlos en concierto (¡mi primer concierto!). Y bueno… por supuesto que en casa teníamos el documental de Woodstock 69 (aunque viéramos más el de Monterey Pop 67…).

En 1970 Carlos Santana publica un álbum, Abraxas, cuyo track 3 del lado A (¡vinilos!) es su conocida versión de Oye cómo va:

Es una versión que se ha utilizado en mil ocasiones para mil cosas. Creo que hasta suena más que la original de Tito Puente o al menos así me lo parece… quizás es que primero conocí la de Santana y eso me juegue una mala pasada.

A los que os estáis iniciando en la música afrocubana quizás el hecho de que exista esta versión y que, encima, funcione perfectamente siendo rock ¿soprenda? ¿Cómo un rockero se puso a tocar un mambo-cha clásico? ¿No era que el rock se lleva fatal con lo latino?

Evidentemente pedir un tema de Marc Anthony en un biker bar es pésima idea, pero rocks hay muchos, no solo el rock de chupa de cuero, moto, gafas de sol, pelo y barbas canosas al viento de la libertad y simpatías por conspiraciones envueltas en la bandera confederada y chauvinismo estadounidense… De hecho, todo lo contrario… en especial a finales de los 60 y de los 70, el rock era más bien… flores en el pelo, misticismo, gafas redondas de colores, muchos estupefacientes y muchas ganas de subirse a cualquier cosa que sonara exótica. El comienzo de la Era de Acuario, decían (bueno, faltaban unas décadas para diciembre 2020)… Era la hora del hippismo…

Y era una época de mucho, mucho experimento musical. Estoy segura de que alguna vez os habéis encontrado en algún social de “salsa rara” (dicho muy mal y pronto) en los que suena música de finales de los 60 y principios de los 70 que… bueno… es extraña. El Oye cómo va de Santana pertenece a esa época: a la de la música progresiva.

Progresivo no solo es un subgénero del house. La etiqueta nace en el rock (también se lo llamó rock sinfónico). No sé si este es el lugar para hacer una historia del rock progresivo, pero digamos que se suele considerar el álbum de The Beatles Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967) como el inicio (especialmente el tema A Day In Life). El rock progresivo buscó hacer del rock “la música clásica del siglo XX” y para eso muchos de los rockeros aprovecharon que habían sido educados en conservatorios.

En una primera fase tenemos rock conceptual (álbumes que había que escuchar de principio a fin, aunque la forma fuera rock “normal” aún sin mucho experimento), pasamos a la ópera rock (The Who, Tommy, 1969) y, pronto, nos encontramos en los 70 con temas donde se metía a Bach con calzador (Deep Purple, Burn, 1974… en ambos solos de teclado de Ion Lord) o se intentaba hacer un tributo a Mussorgsky (ELP, Pictures At An Exhibition, 1971) o se buscaban sonidos y compases fuera de lo común… y todo esto regado de un misticismo que miraba a lo oriental o a lo esotérico…

Así que Richie Ray metiera a Chopin y a Rajmáninov en Sonido Bestial era, simplemente, parte de lo mismo que se estaba haciendo en todas partes. Por no hablar de la Quinta Guajira de la Orquesta Broadway… Y del mismo modo que en el rock, gracias en buena medida a George Harrison, todo se inundaba de hinduismo… en lo latino renacía el interés por las religiones folclóricas africanas. Había una confluencia que se ve en el mismo Carlos Santana… porque el track anterior a Oye cómo va es…

La riqueza de locuras de esa época es increíble. Los límites se difuminaron por todos lados. Desde la naciente chicha peruana (cumbia psicodélica) hasta el intento (fallido) de la Fania de una ópera “salsa” (Hommy, 1973… sí, el nombre muy lejos de la de The Who no está… y la historia… tampoco), pasando por el hecho de que Panic In Detroit de Bowie (1974) usa una clave cubana 3-2 en la guitarra rítmica y congas… o todos los boogaloos que intentaban crear un intermedio entre lo latino y el blues…

Y no debería sorprender musicalmente. El rock, aunque los británicos lo hicieran suyo por unos muchachos de Liverpool, realmente es afroestadounidense… Comparte con lo afrocaribeño lo afro. La percusión es muy cercana y a veces directamente idéntica como pasa en el chachachá, que se presta muy bien para el rock… Bill Haley ya lo sabía en 1955… (con la armonía del Manisero por ahí…)

Para cosas un poco más bien pop, también… Anécdota personal un poco tonta: allá lejos y hace tiempo, una gran maestra de baile que tuve y que tenía una creatividad a la que le debo muchísimo nos hizo bailar como chachachá nada más ni nada menos que esto… Y funciona… incluso en la transición de hip-hop a R&B (Beyoncé) de vuelta a glam rock/trance.

Y el hilo conductor es África. Por eso fue posible que un Carlos Santana versionara de esa manera Oye cómo va o que el inicio de Plástico de Colón/Blades comience con funk… Y por eso el concierto de la Fania en Zaire (ahora Rep. Dem. del Congo) el año 1974 fue un éxito entre las masas congoleñas… pero es que además ese concierto se hizo en el contexto de Rumble In The Jungle: el combate histórico entre Muhammad Ali y George Foreman en Kinshasa, con un festival cultural que duró días y cuyo cabeza de cartel era el mismísimo James Brown… Insisto: TODO estaba unido. Lo latino estaba integradísimo en todo lo que estaba sucediendo en los EE.UU. en esos momentos.

A veces tengo la sensación de que el mundo salsero se cierra demasiado en sí mismo… como si esta música viviera desconectada de todo lo demás. Pues no. Y pensar así nos lleva a errores incluso en pista… y, en general, a disfrutar menos de lo que podríamos… Si es que ¡ni siquiera la Cuba embargada se salvó de la influencia de todo lo que pasaba en los 70! Pero eso… lo veremos en el artículo que viene. Stay tuned!

Foto: Carlos Santana (Radio Rock&Pop Chile)

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