“Preparar la vuelta”: después de la cuarentena

“Preparar la vuelta”: después de la cuarentena

Esta semana el plan era sacar un artículo sobre un tema que, comparado con este, es intrascendente. Creo que son momentos para hablar de una manera tranquila, pero dejando de lado el teatro y el show del personaje de “El Doc” y siendo, simplemente, Eugenio. Escribo esto dedicado más que nada a los artistas y profesionales del baile de nuestra ciudad que están viendo, en estos momentos, cómo las medidas sanitarias han cortado casi todas las vías de trabajo habituales.

No entremos en valoraciones políticas, ni a repetir información de utilidad pública harto conocidas a estas alturas. Solo quiero hablar de un futuro que se puede crear juntos.

“Esto pasará”; es fácil decirlo. Sí, por fuerza va a pasar. Lo que preocupa a muchos de vosotros es cómo vais a llegar a final de mes con escuelas cerradas, eventos cancelados, prohibiciones gubernamentales que dificultan (si no impiden) dar clases particulares, etc. Todo eso aparte del hecho objetivo de la enfermedad. He tenido conocimiento de una escuela en Madrid, en el momento que os escribo, ha decidido cerrar el negocio de forma permanente porque ya a comienzos de esta cuarentena no le daban los números.

A los alumnos que recién entráis en este mundo: tenéis que saber que muchos de vuestros profesores son autónomos y cobran por las clases que han dado, cobran por los espectáculos y talleres que consiguen hacer en eventos y salas y, en algún caso, por algún vídeo clip musical. Esta situación, de cierre total sin alternativas a la vista, pone a muchos de los profesionales en riesgo por falta de ingresos.

Estos días creo que lo prioritario es “preparar la vuelta”. Que las cosas volverán a una cierta normalidad cuando se vayan levantando las restricciones más severas, es evidente: las escuelas reabrirán, volverán los eventos, los festivales, etc. Sin embargo, la normalidad no va a ser total: aquellos eventos de mayor envergadura que se han tenido que cancelar solo se celebrarán de nuevo el año que viene. Ese trabajo está perdido.

La “vuelta” va a tener que implicar crear algo diferente. Estos hechos deberían ser la señal de que el mundo del baile necesita una estructura diferente, más sólida, que ayude a resistir un embate así. Evidentemente, nunca existirá una forma de evitar todos los efectos de una situación así, pero sí creo que es posible y deseable levantar algunas defensas para suavizarlos.

Hay que pensar nuevas formas de aportar al público vuestro arte y conocimiento y formas para protegeros. Sobre esto último, quizás por ser fotógrafo se me ocurre que manejar los derechos de autor y de imagen deberían comenzar a ser un nuevo pilar para construir una estructura más sólida. Es solo un ejemplo rápido que se me ocurre escribiendo. En todo caso, no se trata solamente de crear nuevas fuentes de ingresos para “capear” estos días, sino de crear nuevas reglas que acerquen este mundo a prácticas que son estándares en otros ámbitos artísticos, algunos no tan lejanos, para que, al final, podáis estar siempre presentes, siempre activos y siempre contentos con la vida increíble que habéis elegido seguir.

Sobre las clases en línea pagadas que algunos están planteando ahora y que algunas personas han llamado “egoístas” y que “se estaban lucrando de una situación dramática”: el hecho de que muchas personas estén dando clases gratis, porque les ha surgido darlas así, es un acto de generosidad muy bonito que hace mucho más llevaderos los días de confinamiento. Sin embargo, quien quiera cobrar simplemente está defendiendo su puesto de trabajo; no está siendo “egoísta”. Una clase de baile no es un derecho, sino un servicio: el profesor está trabajando para sus alumnos, independientemente del modo en que se dé esa clase. Cada profesor tiene derecho a decidir qué y cómo hace las cosas estos días, según sus circunstancias y según los motivos que estime convenientes.

De mientras, quizás es hora de conectar más con la gente del ambiente. Vale para los profesionales y vale para los que somos amateurs. Enviarnos mensajes, preguntarnos cómo estamos, si necesitan hablar unos minutos por teléfono o videollamada, etc. Apoyémonos todos entre todos, pero con interacción directa, no mirando stories ajenas o lanzando mensajes al aire. Es mucho mejor que hablemos de tú a tú. Eso hará que todo el mundo se sienta acompañado, porque muchas veces es muy difícil admitir la soledad en situaciones así. Esto es algo que hemos comenzado a hacer los fotógrafos que seguimos a un gran referente mundial que ha llamado a esta acción y funciona. Y veréis que cuando volvamos a la acción estaremos todos más unidos y con más ganas de trabajar unos con otros, de reconstruir lo que se deba reconstruir y de fortalecer este bello mundito bailongo.

Cuidaos. Solo quiero cuidar de una familia, la bailonga, que a mí me ha cuidado mucho. Volveré a la carga en el próximo post con un tema de los que dará que hablar (pero de baile y música, así nos distraemos). Ahí sí que me volveré a poner la bata.

Foto: DanceLab – Laboratori de Dansa i Art (Créditos foto: Àlex Morales, @alex_morales_dance_lab)

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